martes, 18 de noviembre de 2008

«Gracias a Dios, solo yo fui herida», afirma la monja mutilada en Congo

«No me da miedo, si puedo ser útil volvería». Así de rotunda se mostró la hermana Presentación López Vivar, la misionera herida en el conflicto armado de El Congo el pasado 28 de octubre, que ayer relató en Madrid lo sucedido durante el combate en el que perdió los dos pies y resultó herida en un brazo.
Rodeada por un gran número de fotógrafos y en silla de ruedas, la misionera del Instituto de Religiosas de San José de Gerona respondió a las preguntas de los periodistas, acompañada por la hermana Urbana Sánchez -madre superiora de la comunidad de misioneras en el Congo-, que ha permanecido junto a López Vivar desde que resultó herida hasta su traslado a Madrid, el pasado sábado.
Con gran serenidad y muy tranquila, Presentación López (burgalesa de 64 años) afirmó que «cuando estás en un sitio como El Congo, sabes que te puede pasar cualquier cosa», y aseguró que no se arrepiente en absoluto de lo que hizo. «Yo no me puse en peligro. No hubo más compañeros heridos o muertos. Gracias a Dios, sólo yo fui herida». «Cuando vi que podía morirme, me puse en manos de Dios», aseguró López Vivar. Y añadió: «En ese momento pensé: el Señor me dará fuerza. Y así fue». Sus piernas han sido amputadas por debajo de la rodilla, por lo que podrán implantarle unas prótesis, que le permitirán no estar «siempre recluída».
En plena línea de fuego
Los hechos ocurrieron durante un combate entre las fuerzas gubernamentales y las milicias tutsis del general rebelde Nkunda. «El campo de batalla era el jardín y la parte de delante de nuestra casa -recuerda Urbana Sánchez-. Así que la línea de fuego era el propio edificio, donde estaba Presentación». Cuando terminó el combate, las misioneras sacaron a Presentación por un agujero que las bombas habían hecho en la pared. Le practicaron una transfusión en el centro médico de la congregación y fue sometida a una operación de urgencia en la que le amputaron las dos piernas. «Me dieron muchos calmantes -admite Presentación-. No recuerdo casi nada».
La hermana, que ha sufrido la amputación de sus dos piernas y que está teniendo un proceso postoperatorio bueno, afirma que el accidente «no ha sido un atentado, sino una bomba perdida» fruto de la mala suerte. «Todos ellos (por los soldados), de un bando y de otro, nos conocían por el nombre y nos respetaban», reconoce. Y quiso añadir el valor que tiene la vida cuando está enfocada a dar a los demás. «La gente vive para el consumismo y el placer y eso no da la felicidad, ni la esperanza», dijo.
López Vivar aprovechó la rueda de prensa para denunciar la escasez de atención internacional en la zona del conflicto. «Va llegando ayuda, pero para tantos desplazados, no es suficiente». Tanto Presentación como Urbana agradecieron la ayuda prestada por las organizaciones.
Presentación López regresó a Madrid el sábado proveniente de Johanesburgo (donde fue evacuada el 30 de octubre) y permanece ingresada en la Clínica Santa Elena de la capital, recuperándose de las lesiones sufridas. La misionera trabajaba en El Congo desde hace 14 años, en el centro médico que la congregación religiosa a la que pertenece tiene en la localidad de Rutshuru, en la conflictiva provincia de Kivu Norte.

Fuente: ABC

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