Además de acusarles falsamente de un incendio (Nerón) o de provocar la peste y el hambre (Septimio Severo), arrasaron diversas ciudades cristianas y abocaron su práctica a la ilegalidad. Hypatía tenía 60 años cuando fue víctima de un asesinato político, no religioso. Su aportación a la filosofía fue discreta, meros cometarios sobre autores famosos, aunque fueron reconocidos su autoridad y prestigio. No se persiguió a Hypatía por su paganismo (no era una pagana devota ni activa) y además, simpatizaba con el cristianismo: protegía a sus alumnos cristianos y dos de ellos fueron consagrados obispos, Silesio, concretamente veneraba especialmente a su maestra. Paganos y cristianos cabían en las aulas de Hypatía sin ningún problema.
El problema está en que el director de una película que se declara ateo, vierte una subjetividad desacreditadora del cristianismo, como enemigo de la razón, la ciencia y el progreso. Dejando aparte las aportaciones artísticas, literarias, filosóficas, humanísticas de esta religión, toda la cultura occidental se apoya en la herencia cristiana, respetable, a pesar de que muchos de los que se dicen cristianos sólo lo sean de nombre y no sepan amar como Cristo enseñó.
Fuente: Diario Ya
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