Un hombre soñó con un gran tesoro bajo el gran puente. Se puso en camino y empezó a cavar febrilmente. Un viajero pasó por allí: -¿Que hace ahí cavando?
-He soñado que había aquí un tesoro.
-Yo también soñé con un gran tesoro… Y le describió la casa y la aldea soñada.
El hombre que cavaba bajo el puente reconoció su propia casa en la descripción del viajero. Corrió a su aldea y empezó a cavar bajo su propia casa. Allí había estado desde siempre su tesoro. No busques el tesoro lejos ni fuera. Búscalo en tu casa, entre los tuyos, en tu corazón. Y pide a Dios la gracia de saber encontrarlo.
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